En la iglesia del Señor predicamos a todo pulmón sobre la autonomía de la congregación local. Está doctrina la impulsamos por medio de folletos, boletines, libros y cuando explicamos por qué “no somos una denominación”. Pero hay una pregunta que rara vez nos hacemos en voz alta: ¿la practicamos, o solo la citamos?
A veces esquivamos esta pregunta para evitar el golpe de la realidad. Pero hay otras voces que no temen explorar el asunto y se atreven a colocar los puntos sobre las íes. Mis lecturas acerca del tema me llevaron hasta el artículo escrito por Eddie Lawrence, titulado “Congregational Independence?” (¿Autonomía congregacional). Aunque escrito dentro del contexto de las iglesias de Cristo de Estados Unidos, sus apreciaciones coinciden en algunos puntos con la situación de muchas congregaciones en Latinoamérica. Así que decidí grabar el segundo episodio de Notas de Lectura, un programa en vivo transmitido por YouTube, y compartir una problemática también cercana a nosotros.
Las palabras que siguen apenas son un mapa del contenido del episodio. No le ofrezco un resumen para saltarse el video, sino una invitación a sumergirse en él.
1. Comprender el término “iglesia”
Antes de hablar de autonomía local hay que aclarar el término iglesia. La Escritura habla de una iglesia universal (el cuerpo de todos los salvos) y de iglesias locales, congregaciones específicas bajo el gobierno de un cuerpo de ancianos cada una (Hechos 14:23; Tito 1:5). Confundir estos dos planos de la iglesia es, casi siempre, el primer paso hacia el problema. En la primera parte de este episodio de Notas de Lectura combatimos conceptos erróneos sobre la iglesia y recordamos dónde empieza y dónde termina la autoridad de los ancianos, según 1 Pedro 5:1-3.
2. Cómo se pisotea la autonomía sin atacarla de frente
Aquí está, para mí, la parte más incómoda del artículo. Lawrence no describe una conspiración frontal contra la autonomía local de las iglesias, sino una presión silenciosa: predicadores de renombre y publicaciones influyentes. Por estas dos vías se pregonan las “posiciones aceptadas de la hermandad” que terminan funcionando como “la sana doctrina” o “las prácticas sanas” a las que deben alinearse, si no quieren ser expulsadas de la red de “iglesias fieles”. Muchas congregaciones ceden no por convicción bíblica, sino por no quedar mal, por no ser señaladas o por encajar y evitar conflictos. El video ofrece prácticas reales que prueban que la afirmación de “no somos tan autónomos como creemos” también es válida entre nosotros, en Latinoamérica, hoy.
3. La pregunta que evitamos
Si la iglesia universal es un cuerpo, y cada congregación local responde a Cristo a través de sus propios ancianos, ¿qué estamos haciendo cuando una congregación se alinea automáticamente con lo que “todos dicen” en vez de examinar las Escrituras por sí misma? Lawrence afirma que esta práctica nos convierte en la denominación Iglesia de Cristo. En el episodio nos atrevemos a disentir en este punto con el autor del artículo; pero aclarando que, si no tenemos cuidado, terminaremos practicando las mismas acciones que condenamos a las denominaciones.
4. Entonces, ¿qué hacemos?
Procuramos no solo señalar el problema. Se sugieren pasos prácticos a los miembros y a los líderes de una iglesia local para que una congregación recupere o simplemente ejerza la autonomía que la Biblia ya le dio. También se les anima a rechazar acciones que llevan a practicar actitudes denominacionales. Las iglesias locales podemos cooperar en diferentes actividades, pero sin empeñar la autonomía.
No es el propósito resumir 1 hora 40 minutos de estudio en estos párrafos, perdería lo esencial: el proceso de pensar junto a la Escritura, como los de Berea (Hechos 17:11). En algunos segmentos este video le incomodará, porque es un asunto con muchas espinas. Pero algo cambiará en su forma de ver la autonomía congregacional si lo ve con atención, incluido papel y lápiz.
🎥 El episodio completo de Notas de Lectura en:
